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Proyecto de compensación remunera a los bosques y la población

bolsa-floresta-cifor-itusersLa “bonificación forestal” protege la Amazonia brasileña al incentivar el uso sostenible de la tierra 

Lima, Perú, 31 de marzo del 2014.— Un programa brasileño que recompensa a las familias por conservar los bosques parece prometedor para reducir la deforestación y ayudar a los pequeños productores a mejorar sus medios de vida, según muestra un nuevo estudio copatrocinado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

El programa Bolsa Floresta —“bonificación forestal”— proporciona pagos directos a las familias a cambio de conservación y otros bienes públicos. Un estudio del programa realizado en dos regiones amazónicas encontró que la mayoría de los participantes —en su mayor parte pequeños productores que dependen en gran medida de los recursos forestales— informó de que sus condiciones económicas habían mejorado respecto a antes de empezar Bolsa Floresta. Las tasas de deforestación, aunque eran bajas desde el principio en los bosques remotos donde se implementó el programa, también fueron ligeramente inferiores en esas zonas respecto a las de las regiones circundantes.

Según los investigadores, esos resultados apuntan a posibilidades de incentivos de conservación en otras partes de la Amazonia que pueden enfrentar incluso mayor presión de deforestación debido a la tala y la ganadería extensiva, si dichos programas y los incentivos proporcionados se adecuan a las situaciones locales.

El programa Bolsa Floresta refuerza la conservación mediante una combinación de desarrollo comunitario, pago por servicios ambientales, prestación de servicios públicos y apoyo a organizaciones comunitarias, como dijo Sven Wunder, economista sénior de CIFOR que dirige la oficina de Brasil y coautor del estudio. Las familias aceptan cumplir el plan de manejo de la reserva y limitar la extensión de terreno forestal convertido para la agricultura itinerante. También deben participar en una asociación local y enviar sus hijos a la escuela, si hay alguna cercana.

El programa —lanzado en el estado brasileño de Amazonas en 2007— está dirigido a familias que habitan en Reservas de Desarrollo Sostenible de Brasil, que fueron establecidas para permitir a los residentes combinar usos sostenibles de la tierra y los bosques basados en un plan de manejo. Para el año 2012, Bolsa Floresta había beneficiado a más de 30 000 personas dentro y alrededor de 15 reservas forestales que abarcan más de 10 millones de hectáreas.

El programa requiere que la población se adhiera a las normas y haga un poco más, y les compensa por ese esfuerzo adicional”, explicó Wunder.

Cada familia recibe un pago de unos 33 USD al mes. La falta de cumplimiento de las regulaciones puede resultar en una amonestación, o incluso la suspensión de los pagos. La asociación local recibe una cantidad equivalente al 10 % de los estipendios familiares para actividades que beneficien a los miembros. Cada comunidad también recibe inversiones en actividades que producen ingresos y cumplen el plan de manejo de la reserva, como el procesado de productos agrícolas, productos forestales no madereros, pesca o turismo ecológico.

La transferencia de dinero ayudó a muchas familias de cubrir gastos básicos de alimentación y vestido”, comentó Jan Börner de CIFOR, coautor del estudio. “Muchos residentes también informaron de que las reservas están mejor protegidas de personas ajenas a ellas que solían cazar o aprovechar madera ilegalmente en las reservas”.

Un beneficio fundamental de Bolsa Floresta es que apoya los esfuerzos locales de conservación que ayudan a proteger contra la invasión de las reservas por personas ajenas, según afirma Wunder. Aunque mucha gente acusa a los pequeños productores de clarear el bosque, “en zonas remotas y poco pobladas, con predominio de pequeños productores o población indígena, la mayor parte de la deforestación es realizada generalmente por personas que llegan del exterior para cortar madera o clarear tierra para la ganadería extensiva”, subraya.

Una reserva con habitantes sirve de amortiguación contra la deforestación, y Bolsa Floresta puede reforzar esto facilitando mayores incentivos para la conservación.

Los niveles de ingresos monetarios de las familias de las reservas son tan bajos que incluso la pequeña remuneración mensual constituye una importante inyección de efectivo, explica Wunder. Esto puede no ser así en un lugar con conexiones más cercanas a los mercados, o donde haya más producción de madera o más ranchos. En esos lugares, el tamaño y la combinación de incentivos deben ser ajustados a la situación particular, advierte.

El estudio encontró que la deforestación ha disminuido alrededor de un 12 % más dentro de las reservas que en el resto del estado de Amazonas desde que comenzó el programa Bolsa Floresta, resultando probablemente en una modesta diferencia de unas 1500 hectáreas adicionales de bosque donde se ha evitado la deforestación.

Supuestamente protege a los bosques de la población local, pero igualmente los protege para la población local”, afirma Wunder. “Estas personas pueden convertirse en mejores aliados de la conservación, y un consejo de nuestro informe a los encargados de la implementación fue que vincularan más las recompensas al monitoreo activo local frente a las fuerzas externas de degradación”.

El programa Bolsa Floresta está gestionado por la Fundación Amazonas Sostenible (Fundação Amazonas Sustentável, FAS), la cual copatrocinó el estudio con CIFOR y el Centro de Investigación para el Desarrollo (Zentrum für Entwicklungsforschung, ZEF) de la Universidad de Bonn en Alemania.

El documento del estudio se puede leer aquí: http://www.cifor.org/online-library/browse/view-publication/publication/4481.html

El Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) impulsa el bienestar humano, la conservación ambiental y la equidad mediante investigación orientada a informar políticas y prácticas que afectan a los bosques de los países en desarrollo. CIFOR ayuda a garantizar que las decisiones que afectan a los bosques se basen en ciencia sólida y en principios de buena gobernanza, y reflejen las perspectivas de los países menos desarrollados y de los pueblos que dependen del bosque. CIFOR es uno de 15 miembros del Consorcio CGIAR.

Estudio global despeja mitos acerca de bosques y los medios de vida

pen-cifor-itusersResultados de un proyecto de 10 años podrían poner en duda nociones sobre la interacción entre las personas y los bosques

LIMA, Perú, 25 de marzo del 2014.— Los bosques juegan un papel crucial apoyando los ingresos de las personas —pero ¿hasta qué punto? Hasta ahora, las acciones de desarrollo relacionadas con los bosques y los medios de vida se han basado en datos incompletos o fragmentados. En muchos casos, la forestería se ha combinado con la agricultura en las estadísticas nacionales sobre ingresos —o no se la ha considerado en absoluto.

Ahora, en el estudio más exhaustivo realizado hasta la fecha sobre los vínculos entre el medio ambiente y los medios de vida, investigadores desafían a la sabiduría convencional sobre la importancia de los ingresos ambientales, los roles de hombres y mujeres en el uso de productos forestales, y la función de los bosques como redes de seguridad. De hecho, los ingresos derivados de los bosques y de otros entornos naturales, representan una contribución importante a los medios de vida de millones de personas en los países en desarrollo, según el estudio, aunque no siempre en la forma sugerida en pasados estudios de caso.

El estudio global es el resultado de la Red de Pobreza y Medio Ambiente (PEN, por sus siglas en inglés), un esfuerzo colaborativo liderado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR). Cinco investigaciones complementarias abordan los temas de generación de ingresos y medios de vida rurales; redes de seguridad en tiempos de escasez, género y uso del bosque; aclareo de los bosques y medios de vida, así como tenencia e ingresos forestales. Los cinco trabajos —cuyos resultados preliminares fueron publicados en 2011— forman parte del próximo número especial de la revista científica World Development.

Entre los resultados figuran los siguientes:

  • Los ingresos derivados de los bosques y otras zonas naturales representan el 28 por ciento de los ingresos totales de los hogares, casi tanto como los cultivos.
  • Los bosques estatales generan más ingresos que los bosques privados o comunitarios.
  • Los hombres generan por lo menos los mismos ingresos que las mujeres en los bosques, contradiciendo creencias sostenidas por largo tiempo.
  • Como “redes de seguridad” en respuesta a épocas de crisis y como ingresos alternativos entre cosechas estacionales, los bosques son menos importantes” de lo que se creía anteriormente.
  • Si bien se responsabiliza frecuentemente de la deforestación a los agricultores pobres más necesitados, ellos desempeñan un papel más bien modesto en el aclareo de los bosques.

Sven Wunder, editor principal de la publicación dijo: “Nuestros resultados indican que, incluso 10 mil años después del inicio de la Revolución Agrícola, las poblaciones rurales en los países en desarrollo todavía dependen fuertemente de la naturaleza para obtener sus medios de vida”.

La magnitud de los ingresos ambientales, a saber, madera, carne silvestre, plantas y otros recursos aprovechados en la naturaleza, hasta ahora ha sido documentada deficientemente, y no resulta obvia para la mayoría de los formuladores de políticas. Muchas de las herramientas existentes utilizadas para evaluar la pobreza y los ingresos —tal como los planes para la estrategia para la reducción de la pobreza, los estudios sobre pobreza, la metodología del Banco Mundial para la medición de las condiciones de vida, y los sistemas contables de ingresos a nivel nacional— no capturan adecuadamente la importancia de los ingresos derivados de los recursos naturales, de manera que su verdadero valor para los medios de vida de las poblaciones rurales pobres en el mundo sigue siendo en gran parte invisible.

No tener en cuenta esta “cosecha escondida” podría dar lugar a políticas o reformas que despojen a las poblaciones locales del acceso a recursos extractivos, según los autores del estudio. Más aun, indican que las intervenciones de política dedicadas a luchar contra la pobreza mediante un mejor acceso e integración al mercado pueden socavar los esfuerzos orientados a la conservación del bosque. Debido a uno de los resultados principales del estudio —que muestra que las personas con ingresos relativamente más altos son responsables de una mayor participación en la deforestación que los segmentos más pobres— un aumento en activos e ingresos de los hogares rurales podría crear instancias que lleven a la deforestación de los bosques, acabando con las esperanzas de encontrar soluciones donde todos ganen.

El estudio en sí fue un ejercicio de gran envergadura

A partir de talleres que trabajaron con tres métodos entre 2004 y 2006, 33 socios de PEN y sus equipos recolectaron datos de campo entre 2005 y 2008. Durante 12 meses entrevistaron a más de 8,300 hogares en 333 aldeas de 58 localidades en 24 países en desarrollo. Al hacerlo, realizaron 36 mil visitas a hogares, generando alrededor de 250 mil páginas de cuestionarios. El financiamiento de un proyecto tan amplio hubiera sido difícil, por lo que los investigadores de PEN recurrieron a estudiantes de doctorado para que contribuyeran a este esfuerzo. A cambio, se creó una red de colaboración, que les ofreció cierto apoyo financiero y acceso a talleres de trabajo y supervisión.

Esto funciona,” dijo Arild Angelsen, profesor de economía en la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida y coordinador del estudio global. “Los alumnos reciben respuestas a sus correos electrónicos y preguntas al día siguiente. No se sienten solos en el campo”.

La cantidad de datos recopilados por los alumnos es impresionante: la base de datos de PEN, con más de 2,300 campos de datos, ahora contiene 15 millones de celdas de datos. El conjunto de datos se hará público pronto para su uso en investigaciones futuras.

Los resultados detallados de este estudio podrían ser usados para diseñar componentes de una encuesta que responda a las necesidades de cada país, y que pueda capturar la mayor parte de los ingresos ambientales, enfocándose en los productos locales más importantes.

No es una muestra aleatoria”, dijo Wunder. “Tuvimos que encontrar socios dispuestos a participar y aceptar los lugares que habían escogido, y luego liberar recursos para llenar algunas de las lagunas geográficas, particularmente en Africa occidental. Pero todavía logramos un balance en cuanto a los tipos de bosque y zonas rurales elegidas en los países en desarrollo de estos tres continentes. En varias dimensiones cubrimos todo bastante bien, salvo las zonas más deforestadas y las zonas rurales con mayor densidad de población. Este es el contexto en el que podemos extrapolar razonablemente los resultados”.

El blog de CIFOR, Los bosques en las noticias, publicó un artículo —el primero de una serie acerca de la investigación de PEN– el 21 de marzo, Día Internacional de los Bosques.

El Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) impulsa el bienestar humano, la conservación ambiental y la equidad mediante investigación orientada a ayudar en el diseño de políticas y prácticas que afectan a los bosques de los países en víasde desarrollo. CIFOR ayuda a garantizar que la toma de decisiones que afecta a los bosques se base en ciencia sólida y principios de buena gobernanza, y refleje las perspectivas de los países menos desarrollados y de las poblaciones que dependen de los bosques. CIFOR es uno de los 15 miembros del Consorcio CGIAR.

CIFOR: www.cifor.org